La transparencia salarial: de obligación legal a ventaja competitiva
La igualdad retributiva ha dejado de ser una cuestión limitada al cumplimiento de determinadas obligaciones formales para convertirse en un elemento estratégico de la gestión empresarial. En un contexto marcado por el fortalecimiento de las políticas de igualdad, el aumento de las exigencias regulatorias y una mayor sensibilidad social hacia la equidad salarial, las empresas deben afrontar un cambio de paradigma que afecta directamente a sus políticas de recursos humanos y a su modelo de gobierno corporativo.
La aprobación de la Directiva (UE) 2023/970, de 10 de mayo de 2023, supone un nuevo impulso en esta materia. Su objetivo es reforzar la aplicación del principio de igualdad de retribución entre mujeres y hombres por un mismo trabajo o un trabajo de igual valor mediante nuevas obligaciones de transparencia salarial y mecanismos más eficaces para garantizar su cumplimiento.
Aunque España ya cuenta con uno de los marcos normativos más avanzados de Europa gracias a la Ley Orgánica 3/2007, el Real Decreto 901/2020 y el Real Decreto 902/2020, la futura transposición de la Directiva introducirá importantes novedades que obligarán a muchas organizaciones a revisar sus políticas retributivas, sus sistemas de valoración de puestos y la forma en que justifican las diferencias salariales.
Esperar a que la normativa española complete su transposición no es la mejor estrategia. Adaptar una política retributiva exige tiempo, análisis y planificación. Las empresas que anticipen estos cambios no solo reducirán riesgos legales y reputacionales, sino que también estarán mejor preparadas para atraer talento, reforzar la confianza de sus equipos y responder a las crecientes exigencias de clientes, inversores y administraciones públicas.
En este escenario, la transparencia salarial deja de ser una obligación documental para convertirse en un elemento esencial del compliance laboral y de la gestión estratégica de cualquier organización.
La Directiva (UE) 2023/970: un cambio de enfoque
El principio de igualdad de retribución no es nuevo. El artículo 157 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y una consolidada jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea llevan décadas reconociendo el derecho a percibir la misma remuneración por un mismo trabajo o por un trabajo de igual valor.
Sin embargo, la Comisión Europea ha constatado que ese reconocimiento legal no ha sido suficiente para eliminar la brecha salarial entre mujeres y hombres. La falta de información sobre los criterios salariales y la dificultad para detectar diferencias injustificadas han limitado la efectividad del principio de igualdad retributiva.
La Directiva pretende corregir esta situación mediante un cambio de enfoque: sustituir un modelo basado en la reacción frente a la discriminación por otro fundamentado en la prevención y la transparencia. Para ello, introduce obligaciones que abarcan todo el ciclo de la relación laboral, desde los procesos de selección hasta la eventual defensa judicial de las decisiones empresariales.
Esto supone que las organizaciones deberán ser capaces de acreditar, de forma objetiva y documentada, que sus sistemas retributivos responden a criterios neutros, transparentes y verificables.
España parte con ventaja, pero aún quedan importantes retos
España afronta la transposición de la Directiva desde una posición más favorable que otros Estados miembros. La normativa vigente ya obliga a muchas empresas a elaborar registros retributivos, realizar auditorías salariales, negociar planes de igualdad y aplicar sistemas de valoración de puestos de trabajo basados en criterios objetivos.
No obstante, considerar que el ordenamiento español ya cumple íntegramente con las exigencias europeas sería un error. La Directiva incorpora obligaciones que van más allá del marco actual, especialmente en materia de transparencia durante los procesos de selección, derecho individual de información, publicación de datos sobre diferencias retributivas, carga de la prueba y mecanismos de tutela judicial.
Además, la futura transposición obligará a adaptar algunas instituciones ya existentes para alinearlas con las nuevas exigencias europeas.
Prepararse hoy para evitar los riesgos de mañana
La adaptación a la Directiva no consistirá únicamente en elaborar nuevos documentos o modificar procedimientos internos. Exigirá revisar la arquitectura completa de la política retributiva de la empresa, analizar la coherencia entre sus sistemas de clasificación profesional, valoración de puestos, promoción y compensación, y garantizar que cualquier diferencia salarial pueda justificarse mediante criterios objetivos y ajenos a cualquier forma de discriminación.
Se trata de un proceso que requiere tiempo, planificación y un profundo conocimiento tanto de la normativa vigente como de las futuras obligaciones derivadas del Derecho de la Unión Europea.
Por ello, las empresas que comiencen desde ahora a revisar sus sistemas retributivos estarán en una posición mucho más sólida cuando la transposición sea plenamente exigible. Más allá del cumplimiento legal, esta anticipación contribuirá a reforzar la seguridad jurídica, mejorar la gestión del talento y consolidar una cultura empresarial basada en la transparencia y la igualdad efectiva.
Las nuevas obligaciones que introduce la Directiva: mucho más que transparencia salarial
Si la normativa española vigente ya obliga a muchas empresas a elaborar registros retributivos, auditorías salariales y planes de igualdad, la Directiva (UE) 2023/970 amplía notablemente ese marco al introducir un modelo preventivo basado en la transparencia, la trazabilidad de las decisiones empresariales y una mayor protección de las personas trabajadoras.
El objetivo no es únicamente detectar diferencias salariales injustificadas, sino evitar que lleguen a producirse. Para ello, la Directiva incorpora obligaciones que afectan a todas las fases de la relación laboral y que exigirán una revisión profunda de las políticas de recursos humanos, los sistemas de clasificación profesional y los modelos de compensación.
En España, muchas de estas obligaciones deberán integrarse con la Ley Orgánica 3/2007, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, el Estatuto de los Trabajadores, el Real Decreto 901/2020, el Real Decreto 902/2020 y el régimen sancionador previsto en la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS).
Transparencia desde el proceso de selección
Una de las novedades más relevantes de la Directiva es que la transparencia retributiva comienza incluso antes de la contratación.
Las empresas deberán facilitar a las personas candidatas información sobre la retribución inicial o sobre la banda salarial prevista para el puesto antes de la entrevista o, como máximo, antes de la formalización del contrato. El objetivo es garantizar que quienes optan a un empleo puedan negociar en condiciones de igualdad y evitar que las diferencias salariales se consoliden desde el inicio de la relación laboral.
La Directiva también prohíbe que el empleador solicite información sobre el historial retributivo de las personas candidatas. Esta práctica, todavía habitual en algunos procesos de selección, puede perpetuar desigualdades previas y resulta incompatible con el principio de igualdad de retribución.
Aunque la legislación española todavía no contempla estas obligaciones de forma expresa, todo apunta a que la futura norma de transposición deberá incorporarlas. Ello obligará a muchas empresas a revisar sus procedimientos de selección, adaptar las ofertas de empleo y establecer bandas salariales objetivas para cada posición.
El derecho de las personas trabajadoras a conocer cómo se determina su salario
La Directiva refuerza significativamente los derechos de información de las personas trabajadoras. Cualquier empleado podrá solicitar información sobre su nivel retributivo y conocer cuáles son los criterios utilizados por la empresa para fijar la remuneración, la progresión salarial y las promociones profesionales.
Además, tendrá derecho a recibir información sobre los niveles salariales medios, desglosados por sexo, de quienes desempeñan un mismo trabajo o un trabajo de igual valor.
Este aspecto supone un cambio de gran calado. Ya no bastará con disponer de un registro retributivo para cumplir formalmente con la normativa. Las empresas deberán ser capaces de explicar y justificar de manera objetiva por qué dos personas perciben remuneraciones distintas cuando realizan funciones comparables. En consecuencia, los sistemas de valoración de puestos de trabajo adquirirán un protagonismo aún mayor.
La valoración de puestos de trabajo como eje del nuevo modelo
La Directiva insiste en que la igualdad retributiva debe analizarse atendiendo al concepto de «trabajo de igual valor», una noción ampliamente desarrollada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y recogida también en el artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores.
No basta con comparar puestos que tengan la misma denominación o pertenezcan al mismo grupo profesional. Es necesario evaluar objetivamente factores como:
- la cualificación requerida;
- las competencias profesionales;
- la responsabilidad asumida;
- el esfuerzo físico o intelectual;
- las condiciones de trabajo;
- la complejidad de las funciones desempeñadas.
Precisamente por ello, el Real Decreto 902/2020 ya introdujo la obligación de utilizar sistemas de valoración de puestos basados en criterios objetivos y neutros desde la perspectiva de género.
La Directiva refuerza este planteamiento y convierte la valoración objetiva de puestos en uno de los pilares sobre los que descansará el futuro sistema europeo de transparencia salarial.
Para muchas organizaciones, especialmente aquellas cuya estructura salarial ha evolucionado sin una metodología homogénea, esta será una de las áreas que requerirá un mayor esfuerzo de adaptación.
Informes sobre brecha salarial y evaluaciones retributivas conjuntas
Otra de las novedades más relevantes afecta a la obligación de elaborar informes periódicos sobre las diferencias retributivas entre mujeres y hombres.
La frecuencia de estos informes dependerá del tamaño de la empresa, estableciendo un régimen progresivo que afectará principalmente a las organizaciones de mayor dimensión, aunque previsiblemente el legislador español aprovechará la transposición para armonizar estas obligaciones con el actual sistema de planes de igualdad y auditorías retributivas.
Cuando dichos informes revelen una diferencia salarial igual o superior al 5 % entre mujeres y hombres en cualquier categoría de trabajadores y la empresa no pueda justificar objetivamente esa diferencia ni corregirla en un plazo razonable, deberá realizar una evaluación retributiva conjunta junto con la representación legal de las personas trabajadoras.
Este mecanismo constituye uno de los elementos más innovadores de la Directiva, ya que transforma la detección de la brecha salarial en una obligación activa de revisión y corrección, alejándose de un modelo basado exclusivamente en el control administrativo o judicial.
Un cambio trascendental en materia probatoria
Uno de los aspectos que mayor impacto tendrá desde el punto de vista jurídico es el refuerzo de la tutela judicial de las personas trabajadoras.
La Directiva establece mecanismos que facilitan la reclamación de posibles discriminaciones retributivas y refuerza la inversión de la carga de la prueba cuando la empresa incumpla sus obligaciones de transparencia.
En términos prácticos, ello significa que una organización que no haya facilitado la información exigida o no pueda acreditar la objetividad de sus criterios salariales encontrará muchas más dificultades para defender sus decisiones ante los tribunales.
Este planteamiento resulta coherente con la evolución de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y complementa las reglas probatorias ya previstas en la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social para los procedimientos relacionados con la vulneración de derechos fundamentales.
En consecuencia, la documentación interna dejará de ser una simple herramienta de gestión para convertirse en un elemento esencial de defensa jurídica.
La interacción con la normativa española vigente
La futura transposición no partirá de cero. España dispone ya de un entramado normativo que constituye una base sólida para incorporar las exigencias europeas.
Entre las principales normas que interactuarán con la Directiva destacan:
- La Constitución Española, cuyo artículo 14 consagra el principio de igualdad y prohíbe cualquier discriminación por razón de sexo.
- El artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores, que reconoce el derecho a la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor.
- La Ley Orgánica 3/2007, que configura la igualdad retributiva como una obligación empresarial y establece el marco general de los planes de igualdad.
- El Real Decreto 901/2020, que regula el procedimiento de negociación, contenido y registro de los planes de igualdad.
- El Real Decreto 902/2020, que desarrolla las obligaciones relativas al registro retributivo, la auditoría retributiva y la valoración objetiva de los puestos de trabajo.
- La LISOS, que tipifica como infracciones graves y muy graves determinados incumplimientos relacionados con la igualdad y la discriminación laboral.
Todo ello configura un escenario en el que las empresas españolas no tendrán que construir un sistema completamente nuevo, pero sí revisar y reforzar muchas de las herramientas que ya utilizan para garantizar que responden a las nuevas exigencias de transparencia y trazabilidad impuestas por el Derecho de la Unión Europea.
En definitiva, la futura normativa no exigirá únicamente cumplir nuevas obligaciones formales, sino demostrar que toda la política retributiva de la organización responde a criterios objetivos, coherentes y suficientemente documentados. Ese será, probablemente, el mayor desafío al que deberán enfrentarse las empresas durante los próximos años y el elemento que marcará la diferencia entre un cumplimiento meramente formal y un auténtico modelo de compliance laboral en materia de igualdad retributiva.
Del cumplimiento formal al compliance retributivo: cómo deben prepararse las empresas
La aprobación de la Directiva (UE) 2023/970 supone un cambio de enfoque que trasciende el ámbito de la igualdad entre mujeres y hombres. La futura normativa obligará a las empresas a replantear la gestión de sus políticas retributivas desde una perspectiva de cumplimiento permanente, donde la prevención, la trazabilidad y la capacidad de justificar las decisiones adoptadas serán tan importantes como las propias decisiones salariales.
En este escenario, la transparencia retributiva deja de ser una cuestión exclusivamente laboral para convertirse en un elemento que afecta a la gobernanza corporativa, la gestión del talento, la reputación empresarial e, incluso, la competitividad de la organización.
Los riesgos de esperar a la transposición
Uno de los errores más habituales consiste en pensar que la adaptación puede posponerse hasta la aprobación de la norma española que transponga la Directiva. Sin embargo, la experiencia demuestra que las reformas de esta naturaleza requieren una planificación previa que difícilmente puede abordarse en pocos meses.
Muchas empresas disponen ya de un registro retributivo o de una auditoría salarial porque la legislación vigente así lo exige. No obstante, eso no significa necesariamente que su política retributiva esté preparada para responder a las nuevas obligaciones europeas.
Es frecuente encontrar organizaciones en las que los complementos salariales se han configurado históricamente sin criterios homogéneos, existen diferencias retributivas justificadas únicamente por decisiones individuales, las funciones reales de determinados puestos no coinciden con su clasificación profesional o los sistemas de promoción carecen de parámetros objetivos claramente definidos.
Estas situaciones no implican necesariamente la existencia de una discriminación, pero sí pueden convertirse en un importante foco de riesgo si la empresa no es capaz de acreditar documentalmente que las diferencias salariales responden a criterios objetivos, proporcionales y ajenos a cualquier sesgo discriminatorio.

La auditoría retributiva, una herramienta estratégica
En este contexto, la auditoría retributiva adquiere un papel mucho más relevante que el de una mera obligación vinculada a los planes de igualdad.
Realizada con una visión estratégica, permite identificar anticipadamente riesgos que, de otro modo, podrían derivar en conflictos laborales, actuaciones de la Inspección de Trabajo o procedimientos judiciales.
Una auditoría retributiva rigurosa no debería limitarse a analizar la brecha salarial entre mujeres y hombres. También debe evaluar aspectos como:
- la coherencia de la política salarial de la empresa;
- los criterios utilizados para asignar complementos y retribuciones variables;
- la adecuación de la clasificación profesional a las funciones realmente desempeñadas;
- la existencia de posibles sesgos indirectos en los procesos de promoción o evaluación del desempeño;
- la objetividad de los sistemas de valoración de puestos de trabajo;
- la trazabilidad de las decisiones retributivas.
En definitiva, se trata de convertir la auditoría en una herramienta de gestión preventiva y no únicamente en un requisito documental.
Transparencia salarial y buen gobierno corporativo
La futura regulación también tendrá un impacto significativo sobre los órganos de dirección. Cada vez resulta más evidente que las políticas de igualdad forman parte de los criterios de buen gobierno corporativo y de las estrategias ESG (Environmental, Social and Governance). Inversores, entidades financieras, administraciones públicas y grandes clientes valoran de forma creciente la capacidad de las empresas para acreditar una gestión responsable en materias como la diversidad, la igualdad y la transparencia.
Por ello, las decisiones retributivas dejan de ser una cuestión exclusivamente operativa para convertirse en una materia que debe formar parte de la agenda del consejo de administración y de la alta dirección.
No se trata únicamente de evitar sanciones, sino de gestionar adecuadamente un riesgo que puede afectar a la reputación corporativa, a la capacidad para atraer y fidelizar talento, al acceso a determinados contratos públicos e incluso a la confianza de socios e inversores.
La inteligencia artificial también deberá ser transparente
Otro aspecto que previsiblemente cobrará una importancia creciente es la utilización de herramientas de inteligencia artificial en la gestión de personas.
Cada vez más organizaciones recurren a algoritmos para apoyar decisiones relacionadas con la selección de personal, la evaluación del desempeño, la promoción profesional o la asignación de incentivos económicos.
Si estos sistemas incorporan sesgos o generan resultados discriminatorios, la empresa seguirá siendo responsable de las consecuencias jurídicas derivadas de dichas decisiones.
Por ello, las organizaciones deberán asegurarse de que cualquier herramienta tecnológica utilizada en la gestión retributiva sea transparente, auditable y compatible con los principios de igualdad, objetividad y no discriminación que inspiran tanto la Directiva como el futuro marco regulatorio europeo sobre inteligencia artificial.
Una hoja de ruta para anticiparse
La mejor estrategia no consiste en esperar a conocer el contenido definitivo de la norma española, sino en comenzar desde ahora un proceso ordenado de revisión de la política retributiva.
Algunas actuaciones que conviene abordar de forma anticipada son:
- revisar la estructura salarial de la empresa para detectar posibles diferencias retributivas injustificadas;
- actualizar los sistemas de valoración de puestos de trabajo conforme a criterios objetivos y neutros;
- verificar que los complementos salariales responden a parámetros claros y documentados;
- revisar los procesos de selección y promoción para adaptarlos a las futuras obligaciones de transparencia;
- fortalecer la documentación que justifica las decisiones retributivas;
- formar a los equipos directivos y de recursos humanos en las nuevas obligaciones derivadas de la Directiva.
Cuanto antes se inicie este proceso, mayor será la capacidad de la empresa para introducir mejoras de forma progresiva y con un menor impacto organizativo.
La oportunidad de transformar el cumplimiento en ventaja competitiva
Con frecuencia, las nuevas obligaciones legales se perciben únicamente como un incremento de las cargas administrativas. Sin embargo, la Directiva ofrece una oportunidad para revisar en profundidad la política retributiva de la empresa y convertirla en una herramienta de gestión más eficiente, transparente y alineada con los objetivos estratégicos de la organización.
Las empresas que dispongan de estructuras salariales coherentes, sistemas objetivos de valoración de puestos y criterios retributivos claramente definidos no solo estarán mejor preparadas para afrontar futuras inspecciones o reclamaciones judiciales. También proyectarán una imagen de mayor solvencia, reforzarán el compromiso de sus profesionales y mejorarán su capacidad para atraer y retener talento en un mercado laboral cada vez más competitivo.
En este sentido, la transparencia salarial debe entenderse como una inversión en seguridad jurídica y en sostenibilidad empresarial, no como un mero requisito normativo.
Conclusión
La Directiva (UE) 2023/970 marca el inicio de una nueva etapa en la regulación de la igualdad retributiva en Europa. Su futura transposición obligará a las empresas españolas a evolucionar desde un modelo centrado en el cumplimiento formal hacia un auténtico sistema de compliance retributivo, basado en la transparencia, la objetividad y la capacidad de justificar cada decisión salarial.
Aunque España cuenta ya con una regulación avanzada, la nueva normativa europea exigirá revisar procesos, reforzar la documentación interna y consolidar sistemas de valoración de puestos y políticas retributivas que resistan el escrutinio de la Inspección de Trabajo y de los tribunales.
Las organizaciones que comiencen esta adaptación de forma anticipada no solo reducirán riesgos legales y económicos, sino que convertirán la transparencia retributiva en un elemento de confianza, competitividad y buen gobierno corporativo.
¿Está preparada su empresa para la nueva transparencia salarial?
La adaptación a la Directiva no debería abordarse cuando la obligación legal ya sea exigible, sino como parte de una estrategia preventiva de cumplimiento normativo y gestión empresarial.
En Solfico ayudamos a las empresas a anticiparse a estos cambios mediante auditorías retributivas, valoración objetiva de puestos de trabajo, revisión de políticas salariales, implantación de sistemas de transparencia retributiva y asesoramiento integral en planes de igualdad y compliance laboral.
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